sábado, 12 de septiembre de 2009

7 caminos mujer

Los 7 caminos de la Mujer - El Camino de la Belleza
Etiquetas: mujeres


Camino Iniciático Femenino de la Nación Lakota
Un mito sioux, el de la Mujer Búfalo Blanco describe las siete etapas que sigue la mujer en su camino hacia la autorrealización. El origen del mito Lakota es conocido como "El camino de la belleza" y es un ritual sagrado que dura toda la vida.

1. El camino de la hija
Este período comprende desde el nacimiento hasta la aparición de la primera regla. Todavía es una niña, física y psíquicamente dependiente, mentalmente receptiva, que absorbe todo tipo de enseñanza, ejemplo o estímulo que se le presenta. Si todas estas influencias exteriores son apropiadas, estructuradas y emocionalmente equilibradas, la niña desarrollará el equilibrio, respeto, dignidad y autoconfianza que luego necesitará como recursos para llevar una vida en armonía con todo lo existente.

2. El camino de la mujer
Abarca los años en que una mujer desarrolla la autoconfianza, aprendiendo a controlar su vida independiente de los adultos. Aprende a través de la experiencia personal, desarrolla sus propias respuestas emocionales y mentales y elige sus relaciones. Empieza a explorar su sexualidad y a construir su espiritualidad. Son los años en los que empieza a conocerse y, poco a poco, llega a ser una persona responsable y madura (en nuestra sociedad actual este período va desde la adolescencia hasta los 28-32 años).

3. El camino de la madre
Desde el punto de vista espiritual, el nacimiento de un hijo es el evento más importante de la vida de una mujer; ya que entonces entra a formar parte de la comunidad espiritual femenina. Al cruzar la frontera entre la vida y la muerte con el parto es recibida en la comunidad de las matronas, donde inicia la verdadera enseñanza.

En el período de la madre aprende la disciplina del sacrificio: cuerpo, tiempo, psique, conocimiento, vida social, condición económica, relaciones y valores son puestos al servicio de los niños. Este pasaje, ambivalente como ningún otro, la empuja a superar todos los límites que tenía previstos.

Aprende a relacionarse en armonía con su mundo, intentando armonizar sus necesidades individuales con las demandas externas que constantemente caen sobre ella; alcanza así el poderoso equilibrio entre realidad interna y externa sobre el cual se basa este ritual sagrado. En el camino de la madre, la vida espiritual de la mujer pone sus raíces y florece: no hay que olvidar que en muchas culturas antiguas el dar a luz simbolizaba para la mujer una iniciación.

4 y 5 El camino de la recogedora y el de la ritualista
Ambos caminos son tan antiguos como la raza humana. Recoger es una disciplina que requiere respeto antes que nada; desarrolla poderes especiales de observación y discernimiento en el conocimiento de las estaciones, del clima, de la astronomía y de la curación. Armada únicamente de conocimiento, de intuición y de oraciones, la mujer recolecta gran cantidad de plantas y de sustancias minerales para la cocina, la magia, la higiene y la cosmética. La recogedora tiene que conocer perfectamente dónde y cuándo encontrar lo que necesita, la forma más adecuada de conservar, almacenar, preparar las sustancias y utilizarlas en condiciones que resulten eficaces e inocuas.

Una Mujer Medicina nativa nunca aplica el mismo remedio al mismo síntoma físico en distintos pacientes, ya que trata al ser en su totalidad. Para ella "hacer medicina" es conocer al paciente, a su familia, su condición espiritual, mental, física, ambiental y social, y cómo combinar todo esto en el proceso de curación. La aspirante-chamana es también muy consciente del espíritu que hay tras la planta, roca o cristal usados en el tratamiento, a los cuales hay que dar las gracias por la ayuda que le están aportando.

Esta parte del trabajo de una Mujer Medicina se caracteriza por la tensión espiritual, aunque no tan intensa como en su primer parto, sus primeras reglas o su responsabilidad de mujer joven de aprender a respetar a los demás (humanos e inhumanos) y a sí misma. Una Mujer Medicina que no consigue equilibrio, responsabilidad y ser consciente puede suponer un desastre para toda la comunidad, porque el poder de la mujer es grande, y cuanto más desarrolle la disciplina y la devoción, más aumentará su poder.

Las mujeres que siguen el camino de la recogedora y de la ritualista tienen que ser interiormente seguras, estar profundamente preocupadas por la vida espiritual del planeta y ser capaces de sacrificar su trabajo y su ego por el bien de la comunidad. La ley espiritual básica que la mujer aprende en el camino es que la aspirante a chamana da y da mucho tiempo antes de recoger, aunque sólo sea poco, y todo lo que obtiene de su duro esfuerzo y pruebas personales lo tiene que utilizar en alimentar y fomentar la vida.

6. El camino de la maestra
Aprendiendo, experimentando, alimentando y trabajando la mujer alcanza la edad en la cual se vuelve transmisora de sabiduría espiritual y social. Es compartiendo con los demás las técnicas, las teorías y las experiencias que ha vivido como llega a ser una maestra. Entra en la menopausia tan profunda y madura como la fruta, como la flora.

Si ha seguido los caminos descritos anteriormente con armonía entrará en el reino de lo sagrado como miembro de la comunidad cósmica, derecho que se ha ganado a través de su trabajo, sacrificio y devoción. En este momento puede elegir su campo de acción puesto que es una Mujer Medicina, aunque existan otras formas menos obvias de llegar a serlo.

Puede elegir la educación, el servicio público o cualquier otra profesión; practicará de una forma sana y espiritual todo lo que decida ser. También puede escoger quedarse aislada o ser una abuela, continuando con sus nietos, sus bisnietos o bien otros niños sin hogar ayudándoles a crecer y educándolos.

El modo en que una anciana enfoque su habilidad y su sabiduría depende de la naturaleza del trabajo espiritual hacia el cual ha sido conducida. Gran parte de su enseñanza se transmite a través del ejemplo; ella es un modelo para las mujeres más jóvenes en el camino, y su presencia y esencia revitalizan y enriquecen la vida de su comunidad entera.

7. El camino de la sabia
Alcanzada la vejez, la chamana entra en el período de la maestría, habiendo desarrollado una verdadera sabiduría. El sentido del equilibrio que caracteriza al universo es ahora parte profunda de ella, así como el sentido del humor.

Está en contacto directo con hechos naturales y sobrenaturales, siendo capaz de aceptar sus directrices. La esfera de su trabajo ha trascendido su ser personal y privado, su familia; su comunidad se extiende ahora hacia las estrellas. Es un ser sagrado: es completa.

Los siete caminos
proporcionan a la mujer la fuerza, la disciplina y la profunda conexión que necesita para canalizar el poder espiritual sin causar daño a sí misma ni a los demás. Le ayudan a desarrollar humildad, orden, respeto dignidad y el sentido de cuidar a toda criatura, dándole una profunda comprensión de sí misma en los aspectos interiores y exteriores.

Existen otras formas de autorrealización, pero este bellísimo ritual nos recuerda que no hay que quemar etapas sino vivir con entrega y aceptación todas las experiencias que nos llegan, sean aparentemente buenas o malas, porque es lo que nos toca vivir, y probablemente es lo mejor que nos puede pasar.

A menudo las grandes enseñanzas las encontramos en las pequeñas dificultades diarias, por esto el "camino de la madre" y el de la “recogedora” son las etapas más difíciles en la vida de una mujer; es el camino de sacrificio del ego y el aprendizaje del amor no egoísta, requisitos esenciales para el desarrollo de una conciencia espiritual y cósmica.

Estos siete caminos son los de toda mujer que quiere incrementar su poder espiritual a través de toda una vida, recordando que cada prueba o dificultad que vamos superando es un paso más que vamos dando en nuestro viaje hacia la totalidad.
http://abuelasabia.blogspot.com

Mujer bisonte blanco - leyenda
Mujer Bisonte Blanco
Este relato narra cómo llegó la primera pipa medicinal al pueblo Oglala. Hoy en día, la tradición de la búsqueda de la visión y el camino interior, se ha integrado a otras experiencias y ceremonias a lo largo de América. En América del Sur podemos encontrar las tradiciones más antiguas y la búsqueda espiritual en prácticas similares. Esta hermosa historia está cargada de simbolismo y en un lenguaje mítico trae aquí la esencia del encuentro con el alma:

Cuentan que hace muchísimo tiempo, dos exploradores salieron en busca de un bisonte; cuando llegaron a la cima de una elevada colina miraron hacia el norte y vieron a la distancia que algo se aproximaba. Cuando estuvo más cerca, exclamaron, "¡Es una mujer!", y así fue. Entonces, uno de los exploradores, que era un necio, tuvo pensamientos lujuriosos y los expresó en alta voz. Pero el otro respondió: "Se trata de una mujer sagrada, aparta esos malos pensamientos".

Cuando ella llegó todavía más cerca, ambos vieron que vestía un finísimo vestido de piel blanca de venado, su cabello era muy largo, y ella era muy joven y muy bella. Ella conocía sus pensamientos y dijo con una voz que sonaba como un canto: "No me conoces, pero si quieres hacer lo que piensas, puedes venir." Y el necio fue; pero cuando se detuvo ante ella, apareció una nube blanca y los envolvió. La bella mujer joven emergió de la nube, y cuando ésta se disolvió el necio era un esqueleto cubierto de gusanos.

Después, la mujer le habló al que no era necio: "Volverás a casa, le dirás a tu pueblo que voy a llegar y que deben construir una gran tienda para mí en el centro de la nación". Y el hombre, que estaba muy asustado, regresó velozmente y se lo contó a la gente, que hizo de inmediato lo que ella ordenaba. Y se reunieron en torno de la enorme tienda a la espera de la mujer sagrada. Tiempo después, ella llegó, muy hermosa y cantando, y al entrar a la tienda esto fue lo que entonó:
Con aliento visible estoy caminando.
Un voz emito mientras camino
De modo sagrado estoy caminando.
Con huellas visibles estoy caminando.
De modo sagrado camino.
Y mientras cantaba, salía de su boca una nube blanca que olía bien. Luego ella le entregó algo al cacique, que era una pipa con un cachorro de bisonte tallado en un costado, símbolo de la tierra que nos sustenta y alimenta, y con doce plumas de águila colgando del tubo, símbolo del cielo y de las doce lunas, y estaban unidas con una fibra que jamás se corta. "¡Vean!", dijo ella. "Con esto se multiplicarán y serán una nación digna. Nada saldrá de ella salvo el bien. Sólo la conservarán las manos de los justos y los malos ni la verán siquiera". Cantó de nuevo, y abandonó la tienda; y mientras el pueblo la veía alejarse, de repente fue un bisonte blanco que partía resoplando al galope, y pronto desapareció. Esto cuentan, yo no sé si sucedió o no; pero si lo piensan, verán que es verdad. (Black Elk = Alce Blanco)

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