viernes, 18 de septiembre de 2009
Humildad
Humildad es la característica que define a una persona modesta, alguien que no se cree mejor o más importante que los demás en ningún aspecto. Es la ausencia de soberbia.
El término deriva del latín humilis, que se traduce no sólamente como humildad sino también como bajo o de la tierra y humus, ya que en el pasado se pensaba que las emociones, deseos y depresiones eran causadas por irregularidades en las masas de agua. Debido a que el concepto alberga un sentido intrínseco, se enfatiza en el caso de algunas prácticas éticas y religiosas donde la noción se hace más precisa.
http://es.wikipedia.org/wiki/Humildad
Soy lo que soy y lo que soy es lo que soy. Deseo ser lo que soy y lo que seré es sólo lo que soy. Si tengo la voluntad de ser, no seré más que aquello que he sido. Si soy lo que deseo ser, siempre se preguntarán qué soy o qué he sido. Quiero cambiar el Muro y realizar mi deseo..
Hardie
¡QUÉ NUESTRA ACTITUD SEA SIEMPRE CONSTRUCTIVA!
Cayce
Las emociones y actitudes pueden obstaculizar o favorecer la efectividad de una persona en todo tipo de situaciones. Así la actividad que uno escoja y adopte afectará no sólo al tipo de trabajo que pueda conseguir ya la persona que pueda atraer, sino que determinará tambien en cierto grado los desequilibrios fisiológicos y, por tanto, los síndromes y enfermedades presentes en su cuerpo. Las opciones que la persona adopte, por tanto, ueden tener importancia en relación a cómo estructura el individuo su personalidad.
Un cuentito con sabiduría ..Confucio
Benjamín Franklin en su autobiografia:
Un amigo le había señalado que en ocasiones resultaba insoportable e incluso indolente. Frankin dió una muestra de humildad que debería sumarse a la lista de virtudes de las que fué ejemplar y guardían, y escribió:
No puedo ufanarme de haber logrado grandes éxitos a la hora de conseguir la realidad de esta virtud, pero tengo bastantes datos relativos a su aspecto. He convertido en norma personal no intervenir en ninguna contradicción directa con los sentimientos de los demás, y abstenerme de toda afirmación positiva personal. Incluso me he permitido el uso de cualquier palabra o expresión del lenguaje que signifique una opinión fija, como puede ser "ciertamente", "indudablemente", etec., y he adoptado otrasque las sustituyan: "me parece", "estimo que", "imagino que", o así parece ser en la actualidad".
Pronto he empezado a notar las ventajas de este cambio de actitud; las conversaciones en las que intervengo resultan más placenteras. La sencillez y modestia con las que expongo mis opiniones procurán a estas una más fácil aceptación y menores contradicciones; cuando me equivoco la humillación que recibo es menor; y cuando acierto o tengo razón, me resulta más sencillo conseguir que los demás acepten su error y me sigan.
Por desgracia la actitud humilde no esta muy valorada hoy en día
Himno a la Humildad - Marco Antonio Solis
La humildad
Un hermano del desierto preguntó a un anciano:
- ¿Qué es la humildad?
El anciano dijo:
- Hacer bien a los que te ofenden.
El hermano repuso:
- Si no se puede ir tan lejos, ¿qué haría?
El anciano replicó:
- Aléjate de ellos y mantén cerrada tu boca.
Historias de los Padres del Desierto
La bondad de Baltasar
Según la tradición de Toledo, España, San Antón es el patrono de
los animales. Su fiesta comienza el 16 de enero. Todos los habitan
tes encienden una gran hoguera en la plaza principal, tocan las
campanas de la iglesia y lanzan brillantes cohetes. También suelen
llevar a sus animales más hermosos para participar en un desfile.
En una de esas fiestas, un burrito pequeño y noble, llamado Baltasar, iba trotando entre un conjunto de hermosos caballos, de crin reluciente y porte muy gallardo. El más llamativo de ellos, un corcel brioso de negro pelaje, le dijo:
—Fuera de aquí. Los burros son tontos y feos, y hacen que nuestra imagen pierda impacto ante los ojos de las personas.
Entre todos lo empujaron hasta que tuvo que salirse del camino, y ya no le fue posible ver la imagen de San Antón, a quien tanto anhelaba conocer. Con sus pasitos lentos (la verdad es que cojeaba un poco de una pata), se regresó muy triste a su establo.
Al cabo de tres o cuatro días terminó la temporada de la fiesta y todo volvió a la normalidad en los campos de Toledo.
Semanas después, iba Baltasar llevando su carga de heno, cuando se encontró en el camino al corcel de la fiesta, que encabezaba una partida de cacería.
—Mira —se burló el caballo—. Tienes el trabajo que te mereces.
Esa tarde, cuando Baltasar llegó agotado al establo, oyó cuchichear a dos hurones que le contaron:
—Fíjate que en la partida de hoy, los cazadores se encontraron con una manada de lobos. Éstos los atacaron y algunos salieron malheridos. El que quedó en peores condiciones es el hermoso caballo que iba al frente.
—¿Qué hicieron con él? —inquirió Baltasar.
—Lo dejaron allí, en el bosque.
El burrito caminó hasta el lugar y encontró al presumido corcel de la fiesta de San Antón. No podía moverse. Cuando vio a Baltasar derramó, en silencio, dos lágrimas.
—No todo está perdido, hermoso caballo —le dijo el burro.
Baltasar se inclinó y, con gran habilidad, puso al caballo sobre su lomo. Despacio, despacio, lo llevó consigo al establo. El amo de Baltasar entendió qué ocurría. Le lavó las heridas. Le dio de comer y suficiente agua. El burrito siempre estaba a su lado.
El caballo sanó por completo. No era tan hermoso como antes, pero estaba bien, y podía trabajar. Se quedó a vivir siempre con ellos. Comprendió que la belleza del cuerpo está en peligro, mientras la del alma es mucho más segura. Entendió también que el orgullo y la arrogancia son los rasgos de conducta que, con mayor facilidad, reciben una lección. Cada año Baltasar y él acuden, felices, a la fiesta de San Antón.
—Tradición popular española.
Como duele ser humilde - Martín Valverde
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Como Don orgullo entre los ciegos el gran
tuerto el es quien dirige y hay
de aquel que le replique es tanto que
puede terminar dando le órdenes a Dios.
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Como doña ingrata con su gran cuenta
en el banco con toda su plata compró
conciencia de tantos, ahora sólo falta que
quiera comprar al Espíritu santo.
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Como don sufrido que se la pasa
queja y llanto porque nada sale y es
la vícitima de tantos cree que con su
pena se ha ganado la gran lástima de Dios.
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Cuidado mi amigo con eso de la humildad
sólo se tú mismo lo de más es un
disfraz la humildad es simple y hace grande
el corazón el orgullo no pasa de ser
una hinchazón.
Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él, necesitaba, además, que todos lo admiraran por ser poderoso. Así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era. Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él era el más poderoso del reino.
Invariablemente todos le decían lo mismo:
- Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él conoce el futuro.
(En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados, genéricamente “magos”).
El rey estaba muy celoso del mago del reino pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí.
No decían lo mismo del rey.
Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime, y mucho menos bondadoso.
Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago, o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan:
Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago. Después de la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado tendría dos posibilidades: decir que no, defraudando así la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba cuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguiría con esto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, ya que se había equivocado en su predicción. Se acabarían, en una sola noche, el mago y el mito de sus poderes...
Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó...
...Después de la gran cena, el rey hizo pasar al mago al centro y le preguntó:
- ¿Es cierto que puedes leer el futuro?
- Un poco - dijo el mago.
- ¿Y puedes leer tu propio futuro? - preguntó el rey.
- Un poco - dijo el mago.
- Entonces quiero que me des una prueba - dijo el rey - ¿Qué día morirás?. ¿ Cuál es la fecha de tu muerte?
El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó.
- ¿Qué pasa mago? - dijo el rey sonriente - ¿No lo sabes?... ¿no es cierto que puedes ver el futuro?
- No es eso - dijo el mago - pero lo que sé, no me animo a decírtelo.
- ¿Cómo que no te animas? - dijo el rey -... Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino saber cuando perdemos a sus personajes más eminentes... Contéstame pues, ¿cuándo morirá el mago del reino?
Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:
- No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey...
Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió por entre los invitados.
El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago.
Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio...
Los pensamientos se agolpaban en su cabeza.
Se dio cuenta de que se había equivocado.
Su odio había sido el peor consejero.
- Alteza, te has puesto pálido. ¿Qué te sucede? - preguntó el invitado.
- Me siento mal - contestó el monarca - voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido.
Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones...
El mago era astuto, había dado la única respuesta que evitaría su muerte.
¿Habría leído su mente?
La predicción no podía ser cierta. Pero... ¿Y si lo fuera?...
Estaba aturdido...
Se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago camino a su casa.
El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta:
- Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo
consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales.
- ¡ Majestad!. Será un gran honor... – dijo el invitado con una reverencia.
El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose de que nada pasara...
Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaría si el mago le hubiera caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora.
Bien temprano en la mañana el rey golpeó en las habitaciones de su invitado.
Él nunca en su vida había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió, hizo la pregunta... necesitaba una excusa.
Y el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa.
El rey, casi sin escuchar la respuesta, alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente, para “consultarle” otro asunto... (obviamente, el rey sólo quería asegurarse de que nada le pasara).
El mago - que gozaba de la libertad que sólo conquistan los iluminados - aceptó...
Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al día siguiente.
No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada una de las decisiones.
Pasaron los meses y luego los años.
Y como siempre... estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe, más sabio. Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo.
Ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ello dejó de necesitar demostrar su poder.
Empezó a aprender que la humildad también podía tener sus ventajas.
Empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa.
Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes.
El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisión o simplemente para charlar.
El rey y el mago habían llegado a ser excelentes amigos.
Hasta que un día, a más de cuatro años de aquella cena, sin motivo, el rey recordó.
Recordó que este hombre, a quien consideraba ahora su mejor amigo, había sido su más odiado enemigo.
Recordó aquél plan que alguna vez urdió para matarlo.
Y sé dio cuenta que no podía seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hipócrita.
El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró, le dijo:
- Hermano mío, tengo algo para contarte que me oprime el pecho.
- Dime - dijo el mago - y alivia tu corazón.
- Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte frente a cualquier cosa que me dijeras, quería que tu muerte inesperada desmistificara tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban... Estoy tan avergonzado...
El rey suspiró profundamente y siguió:
- Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigos, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho.
Hoy he sentido que no puedo seguir ocultándote mi infamia.
Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.
El mago lo miró y le dijo:
- Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo, pero de todas maneras, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y acariciaste con la mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención, que no hacía falta ser adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer - el mago sonrió y puso su mano en el hombro del rey. - Como justa devolución a tu sinceridad, debo decirte que yo también te mentí... Te confieso que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado:
Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles... y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.
Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Es importante que sepas que yo estoy viejo, y que mi día seguramente se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes.
El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentía en esta relación que habían sabido construir juntos...
Cuenta la leyenda...
que misteriosamente...
esa misma noche...
el mago...
murió durante el sueño.
El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente... y se sintió desolado.
No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago a desapegarse hasta de su permanencia en el mundo.
Estaba triste, simplemente por la muerte de su amigo.
¿Qué coincidencia extraña había hecho que el rey pudiera contarle esto al mago justo la noche anterior a su muerte?.
Tal vez, tal vez de alguna manera desconocida el mago había hecho que él pudiera decirle esto para quitarle su fantasía de morirse un día después.
Un último acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos...
Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana, una tumba para su amigo, el mago.
Enterró allí su cuerpo y el resto del día se quedó al lado del montículo de tierra, llorando como se llora ante la pérdida de los seres queridos.
Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación.
Cuenta la leyenda... que esa misma noche... veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía...
quizás de casualidad...
quizás de dolor...
quizás para confirmar la última enseñanza del maestro.
Jose Luis Perales - Diferentes
Era su primer beso
y su primera cita
y se contaminaron para siempre
de aquel sabor a fresa y caramelo
y subieron al cielo en un abrazo
y se rompió la tierra en mil pedazos
bajo sus pies desnudos,
bajo sus pies descalzos.
Diferentes,
apartados del mundo de los cuerdos
dejándose llevar
sólo del corazón
y el deseo de amarse locamente
como locos de atar
como locos de amor
habitantes de un mundo diferente.
Se fueron una noche
cogidos de la mano
y se olvidaron juntos del regreso
y en sus camas vacías olvidaron
una carta de amor inacabada
dos billetes de tren al paraiso
y bajo su almohada
un sueño florecido.
Diferentes
dos locos peligrosos se han fugado
por si alguien los ve
avisen por favor
caminan abrazados y sonríen
ella viste de azul
y él un traje marrón
y un paraguas abierto
por si llueve
Diferentes...
Luis Miguel - Que Seas Feliz
Que seas feliza, feliz, feliz,
es todo lo que pido
en nuestra despedida.
No pudo ser,
después de haberte amado tanto,
por todas esas cosas
tan absurdas de la vida.
Siempre podrás contar conmigo,
no importa dónde estés,
al fin que ya lo ves:
quedamos como amigos;
y en vez de despedirte
con reproches y con llanto,
yo que te quise tanto
pido que seas feliz,
feliz, feliz.
LOS PANCHOS (Johnny Albino) - SIETE NOTAS DE AMOR
Do si, si la, la sol
fa, mi ,re, do... quiera que tú vayas
do, si, si te acuerdas de mí,
sí, la, la pena que te invade,
la, sol se ha de convertir,
sol, fa, fatalidad, ya no existe,
fa, mi, mi recuerdo será,
mi, re, resplandor en tus noches
re, doquiera que tú vas.
La escala musical
simpre te ha de cantar
todas las cosa bellas
que a ti te han de gustar.
Doquiera que tú vayas,
do, si, si te acuerdas de mi... etc.
Giovanni Falchetti - Soy Lo Que Soy
Yo, Soy lo que Soy
Mi Creación
Y me destino
Quiero que me des
Tu aprobación
O tú olvido
Este es mi mundo
Porque no sentir orgullo de eso
Es mi mundo y no hay razón para ocultarlo
De que sirve vivir
Si no puedo decir
Soy lo que Soy
Soy lo que Soy
No quiero piedad no busco aplausos
Toco mi propio tambor
Dicen que esta mal
Yo creo que es hermoso
Porque tengo que amar
Según los otros dicen
Tratar de entender las cosas de mi mundo
La vergüenza real
Es no poder gritar
Soy lo que Soy
Soy lo que Soy
No tengo que dar excusas por eso
Ha nadie hago mal
El sol sale igual, para mí o para ellos
Tenemos una sola vida sin retorno
Porque no vivir como en verdad somos
No quiero fingir no voy a mentir
Soy lo que Soy
Soy, soy, soy, yo Soy lo que Soy
Soy, soy, yo Soy lo que Soy. (Repite)
ADULACIÓN
"Los cazadores atrapan las liebres con los perros; muchos hombres atrapan a los ignorantes con la adulación.". Plutarco
Porque los dioses ciegan con el orgullo a quienes quieren perder. Griegos
Los dioses ciegan y enloquecen al ser humano que quieren perder, haciéndole invisible la desmesura de su conducta.
El término deriva del latín humilis, que se traduce no sólamente como humildad sino también como bajo o de la tierra y humus, ya que en el pasado se pensaba que las emociones, deseos y depresiones eran causadas por irregularidades en las masas de agua. Debido a que el concepto alberga un sentido intrínseco, se enfatiza en el caso de algunas prácticas éticas y religiosas donde la noción se hace más precisa.
http://es.wikipedia.org/wiki/Humildad
Soy lo que soy y lo que soy es lo que soy. Deseo ser lo que soy y lo que seré es sólo lo que soy. Si tengo la voluntad de ser, no seré más que aquello que he sido. Si soy lo que deseo ser, siempre se preguntarán qué soy o qué he sido. Quiero cambiar el Muro y realizar mi deseo..
Hardie
¡QUÉ NUESTRA ACTITUD SEA SIEMPRE CONSTRUCTIVA!
Cayce
Las emociones y actitudes pueden obstaculizar o favorecer la efectividad de una persona en todo tipo de situaciones. Así la actividad que uno escoja y adopte afectará no sólo al tipo de trabajo que pueda conseguir ya la persona que pueda atraer, sino que determinará tambien en cierto grado los desequilibrios fisiológicos y, por tanto, los síndromes y enfermedades presentes en su cuerpo. Las opciones que la persona adopte, por tanto, ueden tener importancia en relación a cómo estructura el individuo su personalidad.
Un cuentito con sabiduría ..Confucio
Benjamín Franklin en su autobiografia:
Un amigo le había señalado que en ocasiones resultaba insoportable e incluso indolente. Frankin dió una muestra de humildad que debería sumarse a la lista de virtudes de las que fué ejemplar y guardían, y escribió:
No puedo ufanarme de haber logrado grandes éxitos a la hora de conseguir la realidad de esta virtud, pero tengo bastantes datos relativos a su aspecto. He convertido en norma personal no intervenir en ninguna contradicción directa con los sentimientos de los demás, y abstenerme de toda afirmación positiva personal. Incluso me he permitido el uso de cualquier palabra o expresión del lenguaje que signifique una opinión fija, como puede ser "ciertamente", "indudablemente", etec., y he adoptado otrasque las sustituyan: "me parece", "estimo que", "imagino que", o así parece ser en la actualidad".
Pronto he empezado a notar las ventajas de este cambio de actitud; las conversaciones en las que intervengo resultan más placenteras. La sencillez y modestia con las que expongo mis opiniones procurán a estas una más fácil aceptación y menores contradicciones; cuando me equivoco la humillación que recibo es menor; y cuando acierto o tengo razón, me resulta más sencillo conseguir que los demás acepten su error y me sigan.
Por desgracia la actitud humilde no esta muy valorada hoy en día
Himno a la Humildad - Marco Antonio Solis
La humildad
Un hermano del desierto preguntó a un anciano:
- ¿Qué es la humildad?
El anciano dijo:
- Hacer bien a los que te ofenden.
El hermano repuso:
- Si no se puede ir tan lejos, ¿qué haría?
El anciano replicó:
- Aléjate de ellos y mantén cerrada tu boca.
Historias de los Padres del Desierto
La bondad de Baltasar
Según la tradición de Toledo, España, San Antón es el patrono de
los animales. Su fiesta comienza el 16 de enero. Todos los habitan
tes encienden una gran hoguera en la plaza principal, tocan las
campanas de la iglesia y lanzan brillantes cohetes. También suelen
llevar a sus animales más hermosos para participar en un desfile.
En una de esas fiestas, un burrito pequeño y noble, llamado Baltasar, iba trotando entre un conjunto de hermosos caballos, de crin reluciente y porte muy gallardo. El más llamativo de ellos, un corcel brioso de negro pelaje, le dijo:
—Fuera de aquí. Los burros son tontos y feos, y hacen que nuestra imagen pierda impacto ante los ojos de las personas.
Entre todos lo empujaron hasta que tuvo que salirse del camino, y ya no le fue posible ver la imagen de San Antón, a quien tanto anhelaba conocer. Con sus pasitos lentos (la verdad es que cojeaba un poco de una pata), se regresó muy triste a su establo.
Al cabo de tres o cuatro días terminó la temporada de la fiesta y todo volvió a la normalidad en los campos de Toledo.
Semanas después, iba Baltasar llevando su carga de heno, cuando se encontró en el camino al corcel de la fiesta, que encabezaba una partida de cacería.
—Mira —se burló el caballo—. Tienes el trabajo que te mereces.
Esa tarde, cuando Baltasar llegó agotado al establo, oyó cuchichear a dos hurones que le contaron:
—Fíjate que en la partida de hoy, los cazadores se encontraron con una manada de lobos. Éstos los atacaron y algunos salieron malheridos. El que quedó en peores condiciones es el hermoso caballo que iba al frente.
—¿Qué hicieron con él? —inquirió Baltasar.
—Lo dejaron allí, en el bosque.
El burrito caminó hasta el lugar y encontró al presumido corcel de la fiesta de San Antón. No podía moverse. Cuando vio a Baltasar derramó, en silencio, dos lágrimas.
—No todo está perdido, hermoso caballo —le dijo el burro.
Baltasar se inclinó y, con gran habilidad, puso al caballo sobre su lomo. Despacio, despacio, lo llevó consigo al establo. El amo de Baltasar entendió qué ocurría. Le lavó las heridas. Le dio de comer y suficiente agua. El burrito siempre estaba a su lado.
El caballo sanó por completo. No era tan hermoso como antes, pero estaba bien, y podía trabajar. Se quedó a vivir siempre con ellos. Comprendió que la belleza del cuerpo está en peligro, mientras la del alma es mucho más segura. Entendió también que el orgullo y la arrogancia son los rasgos de conducta que, con mayor facilidad, reciben una lección. Cada año Baltasar y él acuden, felices, a la fiesta de San Antón.
—Tradición popular española.
Como duele ser humilde - Martín Valverde
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Como Don orgullo entre los ciegos el gran
tuerto el es quien dirige y hay
de aquel que le replique es tanto que
puede terminar dando le órdenes a Dios.
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Como doña ingrata con su gran cuenta
en el banco con toda su plata compró
conciencia de tantos, ahora sólo falta que
quiera comprar al Espíritu santo.
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Como don sufrido que se la pasa
queja y llanto porque nada sale y es
la vícitima de tantos cree que con su
pena se ha ganado la gran lástima de Dios.
Hay como duele ser humilde
hay como duele ser así,
incomprendido por aquellos que no entiende
que no saben ni comprende este don en mí.
Cuidado mi amigo con eso de la humildad
sólo se tú mismo lo de más es un
disfraz la humildad es simple y hace grande
el corazón el orgullo no pasa de ser
una hinchazón.
Había una vez, en un reino muy lejano y perdido, un rey al que le gustaba sentirse poderoso. Su deseo de poder no se satisfacía sólo con tenerlo, él, necesitaba, además, que todos lo admiraran por ser poderoso. Así como la madrastra de Blanca Nieves no le alcanzaba con verse bella, también él necesitaba mirarse en un espejo que le dijera lo poderoso que era. Él no tenía espejos mágicos, pero contaba con un montón de cortesanos y sirvientes a su alrededor a quienes preguntarle si él era el más poderoso del reino.
Invariablemente todos le decían lo mismo:
- Alteza, eres muy poderoso, pero tú sabes que el mago tiene un poder que nadie posee: Él conoce el futuro.
(En aquel tiempo, alquimistas, filósofos, pensadores, religiosos y místicos eran llamados, genéricamente “magos”).
El rey estaba muy celoso del mago del reino pues aquel no sólo tenía fama de ser un hombre muy bueno y generoso, sino que además, el pueblo entero lo amaba, lo admiraba y festejaba que él existiera y viviera allí.
No decían lo mismo del rey.
Quizás porque necesitaba demostrar que era él quien mandaba, el rey no era justo, ni ecuánime, y mucho menos bondadoso.
Un día, cansado de que la gente le contara lo poderoso y querido que era el mago, o motivado por esa mezcla de celos y temores que genera la envidia, el rey urdió un plan:
Organizaría una gran fiesta a la cual invitaría al mago. Después de la cena, pediría la atención de todos. Llamaría al mago al centro del salón y delante de los cortesanos, le preguntaría si era cierto que sabía leer el futuro. El invitado tendría dos posibilidades: decir que no, defraudando así la admiración de los demás, o decir que sí, confirmando el motivo de su fama. El rey estaba seguro de que escogería la segunda posibilidad. Entonces, le pediría que le dijera la fecha en la que el mago del reino iba a morir. Éste daría una respuesta, un día cualquiera, no importaba cuál. En ese mismo momento, planeaba el rey, sacar su espada y matarlo. Conseguiría con esto dos cosas de un solo golpe: la primera, deshacerse de su enemigo para siempre; la segunda, demostrar que el mago no había podido adelantarse al futuro, ya que se había equivocado en su predicción. Se acabarían, en una sola noche, el mago y el mito de sus poderes...
Los preparativos se iniciaron enseguida, y muy pronto el día del festejo llegó...
...Después de la gran cena, el rey hizo pasar al mago al centro y le preguntó:
- ¿Es cierto que puedes leer el futuro?
- Un poco - dijo el mago.
- ¿Y puedes leer tu propio futuro? - preguntó el rey.
- Un poco - dijo el mago.
- Entonces quiero que me des una prueba - dijo el rey - ¿Qué día morirás?. ¿ Cuál es la fecha de tu muerte?
El mago se sonrió, lo miró a los ojos y no contestó.
- ¿Qué pasa mago? - dijo el rey sonriente - ¿No lo sabes?... ¿no es cierto que puedes ver el futuro?
- No es eso - dijo el mago - pero lo que sé, no me animo a decírtelo.
- ¿Cómo que no te animas? - dijo el rey -... Yo soy tu soberano y te ordeno que me lo digas. Debes darte cuenta de que es muy importante para el reino saber cuando perdemos a sus personajes más eminentes... Contéstame pues, ¿cuándo morirá el mago del reino?
Luego de un tenso silencio, el mago lo miró y dijo:
- No puedo precisarte la fecha, pero sé que el mago morirá exactamente un día antes que el rey...
Durante unos instantes, el tiempo se congeló. Un murmullo corrió por entre los invitados.
El rey siempre había dicho que no creía en los magos ni en las adivinaciones, pero lo cierto es que no se animó a matar al mago.
Lentamente el soberano bajó los brazos y se quedó en silencio...
Los pensamientos se agolpaban en su cabeza.
Se dio cuenta de que se había equivocado.
Su odio había sido el peor consejero.
- Alteza, te has puesto pálido. ¿Qué te sucede? - preguntó el invitado.
- Me siento mal - contestó el monarca - voy a ir a mi cuarto, te agradezco que hayas venido.
Y con un gesto confuso giró en silencio encaminándose a sus habitaciones...
El mago era astuto, había dado la única respuesta que evitaría su muerte.
¿Habría leído su mente?
La predicción no podía ser cierta. Pero... ¿Y si lo fuera?...
Estaba aturdido...
Se le ocurrió que sería trágico que le pasara algo al mago camino a su casa.
El rey volvió sobre sus pasos, y dijo en voz alta:
- Mago, eres famoso en el reino por tu sabiduría, te ruego que pases esta noche en el palacio pues debo
consultarte por la mañana sobre algunas decisiones reales.
- ¡ Majestad!. Será un gran honor... – dijo el invitado con una reverencia.
El rey dio órdenes a sus guardias personales para que acompañaran al mago hasta las habitaciones de huéspedes en el palacio y para que custodiasen su puerta asegurándose de que nada pasara...
Esa noche el soberano no pudo conciliar el sueño. Estuvo muy inquieto pensando qué pasaría si el mago le hubiera caído mal la comida, o si se hubiera hecho daño accidentalmente durante la noche, o si, simplemente, le hubiera llegado su hora.
Bien temprano en la mañana el rey golpeó en las habitaciones de su invitado.
Él nunca en su vida había pensado en consultar ninguna de sus decisiones, pero esta vez, en cuánto el mago lo recibió, hizo la pregunta... necesitaba una excusa.
Y el mago, que era un sabio, le dio una respuesta correcta, creativa y justa.
El rey, casi sin escuchar la respuesta, alabó a su huésped por su inteligencia y le pidió que se quedara un día más, supuestamente, para “consultarle” otro asunto... (obviamente, el rey sólo quería asegurarse de que nada le pasara).
El mago - que gozaba de la libertad que sólo conquistan los iluminados - aceptó...
Desde entonces todos los días, por la mañana o por la tarde, el rey iba hasta las habitaciones del mago para consultarlo y lo comprometía para una nueva consulta al día siguiente.
No pasó mucho tiempo antes de que el rey se diera cuenta de que los consejos de su nuevo asesor eran siempre acertados y terminara, casi sin notarlo, teniéndolos en cuenta en cada una de las decisiones.
Pasaron los meses y luego los años.
Y como siempre... estar cerca del que sabe vuelve al que no sabe, más sabio. Así fue: el rey poco a poco se fue volviendo más y más justo.
Ya no era despótico ni autoritario. Dejó de necesitar sentirse poderoso, y seguramente por ello dejó de necesitar demostrar su poder.
Empezó a aprender que la humildad también podía tener sus ventajas.
Empezó a reinar de una manera más sabia y bondadosa.
Y sucedió que su pueblo empezó a quererlo, como nunca lo había querido antes.
El rey ya no iba a ver al mago investigando por su salud, iba realmente para aprender, para compartir una decisión o simplemente para charlar.
El rey y el mago habían llegado a ser excelentes amigos.
Hasta que un día, a más de cuatro años de aquella cena, sin motivo, el rey recordó.
Recordó que este hombre, a quien consideraba ahora su mejor amigo, había sido su más odiado enemigo.
Recordó aquél plan que alguna vez urdió para matarlo.
Y sé dio cuenta que no podía seguir manteniendo este secreto sin sentirse un hipócrita.
El rey tomó coraje y fue hasta la habitación del mago. Golpeó la puerta y apenas entró, le dijo:
- Hermano mío, tengo algo para contarte que me oprime el pecho.
- Dime - dijo el mago - y alivia tu corazón.
- Aquella noche, cuando te invité a cenar y te pregunté sobre tu muerte, yo no quería en realidad saber sobre tu futuro, planeaba matarte frente a cualquier cosa que me dijeras, quería que tu muerte inesperada desmistificara tu fama de adivino. Te odiaba porque todos te amaban... Estoy tan avergonzado...
El rey suspiró profundamente y siguió:
- Aquella noche no me animé a matarte y ahora que somos amigos, y más que amigos, hermanos, me aterra pensar lo que hubiera perdido si lo hubiese hecho.
Hoy he sentido que no puedo seguir ocultándote mi infamia.
Necesité decirte todo esto para que tú me perdones o me desprecies, pero sin ocultamientos.
El mago lo miró y le dijo:
- Has tardado mucho tiempo en poder decírmelo, pero de todas maneras, me alegra que lo hayas hecho, porque esto es lo único que me permitirá decirte que ya lo sabía. Cuando me hiciste la pregunta y acariciaste con la mano sobre el puño de tu espada, fue tan clara tu intención, que no hacía falta ser adivino para darse cuenta de lo que pensabas hacer - el mago sonrió y puso su mano en el hombro del rey. - Como justa devolución a tu sinceridad, debo decirte que yo también te mentí... Te confieso que inventé esa absurda historia de mi muerte antes de la tuya para darte una lección. Una lección que recién hoy estás en condiciones de aprender, quizás la más importante cosa que yo te haya enseñado:
Vamos por el mundo odiando y rechazando aspectos de los otros y hasta de nosotros mismos que creemos despreciables, amenazantes o inútiles... y sin embargo, si nos damos tiempo, terminaremos dándonos cuenta de lo mucho que nos costaría vivir sin aquellas cosas que en un momento rechazamos.
Tu muerte, querido amigo, llegará justo, justo el día de tu muerte, y ni un minuto antes. Es importante que sepas que yo estoy viejo, y que mi día seguramente se acerca. No hay ninguna razón para pensar que tu partida deba estar atada a la mía. Son nuestras vidas las que se han ligado, no nuestras muertes.
El rey y el mago se abrazaron y festejaron brindando por la confianza que cada uno sentía en esta relación que habían sabido construir juntos...
Cuenta la leyenda...
que misteriosamente...
esa misma noche...
el mago...
murió durante el sueño.
El rey se enteró de la mala noticia a la mañana siguiente... y se sintió desolado.
No estaba angustiado por la idea de su propia muerte, había aprendido del mago a desapegarse hasta de su permanencia en el mundo.
Estaba triste, simplemente por la muerte de su amigo.
¿Qué coincidencia extraña había hecho que el rey pudiera contarle esto al mago justo la noche anterior a su muerte?.
Tal vez, tal vez de alguna manera desconocida el mago había hecho que él pudiera decirle esto para quitarle su fantasía de morirse un día después.
Un último acto de amor para librarlo de sus temores de otros tiempos...
Cuentan que el rey se levantó y que con sus propias manos cavó en el jardín, bajo su ventana, una tumba para su amigo, el mago.
Enterró allí su cuerpo y el resto del día se quedó al lado del montículo de tierra, llorando como se llora ante la pérdida de los seres queridos.
Y recién entrada la noche, el rey volvió a su habitación.
Cuenta la leyenda... que esa misma noche... veinticuatro horas después de la muerte del mago, el rey murió en su lecho mientras dormía...
quizás de casualidad...
quizás de dolor...
quizás para confirmar la última enseñanza del maestro.
Jose Luis Perales - Diferentes
Era su primer beso
y su primera cita
y se contaminaron para siempre
de aquel sabor a fresa y caramelo
y subieron al cielo en un abrazo
y se rompió la tierra en mil pedazos
bajo sus pies desnudos,
bajo sus pies descalzos.
Diferentes,
apartados del mundo de los cuerdos
dejándose llevar
sólo del corazón
y el deseo de amarse locamente
como locos de atar
como locos de amor
habitantes de un mundo diferente.
Se fueron una noche
cogidos de la mano
y se olvidaron juntos del regreso
y en sus camas vacías olvidaron
una carta de amor inacabada
dos billetes de tren al paraiso
y bajo su almohada
un sueño florecido.
Diferentes
dos locos peligrosos se han fugado
por si alguien los ve
avisen por favor
caminan abrazados y sonríen
ella viste de azul
y él un traje marrón
y un paraguas abierto
por si llueve
Diferentes...
Luis Miguel - Que Seas Feliz
Que seas feliza, feliz, feliz,
es todo lo que pido
en nuestra despedida.
No pudo ser,
después de haberte amado tanto,
por todas esas cosas
tan absurdas de la vida.
Siempre podrás contar conmigo,
no importa dónde estés,
al fin que ya lo ves:
quedamos como amigos;
y en vez de despedirte
con reproches y con llanto,
yo que te quise tanto
pido que seas feliz,
feliz, feliz.
LOS PANCHOS (Johnny Albino) - SIETE NOTAS DE AMOR
Do si, si la, la sol
fa, mi ,re, do... quiera que tú vayas
do, si, si te acuerdas de mí,
sí, la, la pena que te invade,
la, sol se ha de convertir,
sol, fa, fatalidad, ya no existe,
fa, mi, mi recuerdo será,
mi, re, resplandor en tus noches
re, doquiera que tú vas.
La escala musical
simpre te ha de cantar
todas las cosa bellas
que a ti te han de gustar.
Doquiera que tú vayas,
do, si, si te acuerdas de mi... etc.
Giovanni Falchetti - Soy Lo Que Soy
Yo, Soy lo que Soy
Mi Creación
Y me destino
Quiero que me des
Tu aprobación
O tú olvido
Este es mi mundo
Porque no sentir orgullo de eso
Es mi mundo y no hay razón para ocultarlo
De que sirve vivir
Si no puedo decir
Soy lo que Soy
Soy lo que Soy
No quiero piedad no busco aplausos
Toco mi propio tambor
Dicen que esta mal
Yo creo que es hermoso
Porque tengo que amar
Según los otros dicen
Tratar de entender las cosas de mi mundo
La vergüenza real
Es no poder gritar
Soy lo que Soy
Soy lo que Soy
No tengo que dar excusas por eso
Ha nadie hago mal
El sol sale igual, para mí o para ellos
Tenemos una sola vida sin retorno
Porque no vivir como en verdad somos
No quiero fingir no voy a mentir
Soy lo que Soy
Soy, soy, soy, yo Soy lo que Soy
Soy, soy, yo Soy lo que Soy. (Repite)
ADULACIÓN
"Los cazadores atrapan las liebres con los perros; muchos hombres atrapan a los ignorantes con la adulación.". Plutarco
Porque los dioses ciegan con el orgullo a quienes quieren perder. Griegos
Los dioses ciegan y enloquecen al ser humano que quieren perder, haciéndole invisible la desmesura de su conducta.
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