
Palestinas moliendo café. 1905
Cuando las cosas en la vida parecen demasiado,
Cuando 24 horas al día no son suficientes...
Recuerda el frasco de mayonesa y el café.
Un profesor delante de su clase de Filosofía, sin decir palabra tomo un frasco grande y vacío de mayonesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf.
Luego les preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno. los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que si.
Así que el profesor tomo una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de Mayonesa.
Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf.
El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el frasco estaba lleno, ellos volvieron a decir que si.
Luego...el profesor tomo una caja con arena y la vació dentro del frasco, por supuesto, la arena lleno todos los espacios vacíos, así que el profesor pregunto nuevamente si el frasco estaba lleno.
En esta ocasión los estudiantes respondieron con un 'si' unánime.
El profesor enseguida agrego 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena.
Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:
QUIERO QUE SE DEN CUENTA QUE ESTE FRASCO REPRESENTA LA VIDA'.
Las pelotas de golf son las cosas importantes, como Dios, la familia, los hijos, la salud, los amigos, todo lo que te apasiona. Son cosas, que aún si todo lo demás lo perdiéramos y solo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas.
Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el auto, etc.
La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas.
'”Si ponemos la arena en el frasco primero, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf.”
Lo mismo ocurre con la vida'.
Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes
Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad, juega con tus hijos, tomate tiempo para asistir al doctor, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favorita.
Siempre habrá tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua.
Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan.
Establece tus prioridades, el resto es solo arena.
Uno de los estudiantes levantó la mano y pregunto que representaba el café.
El profesor sonrió y dijo: 'Que bueno que lo preguntas... Sólo es para demostrarles, que no importa cuan ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo.'
Moliendo café - José Luis Rodriguez - Los Panchos
Moliendo café - Hugo Blanco
Moliendo café - Grupo Barlovento
Moliendo café - Gloria Lasso
Moliendo café - Orquesta Sinfónica Penitenciaria
compositores Manzo, Maurisse y Salvet
Moliendo café
Cuando la tarde languidece
Renacen las sombras.
Y en la quietud los cafetales
Vuelven a sentir
Esta triste canción de amor
De la vieja molienda
Que en el letargo de la noche
Parece decir.
Una pena de amor, una tristeza
Lleva el sambo Manuel en su amargura
Pasa incansable la noche
Moliendo café.
Translation
When the evening passes away,
The shadows are reborn.
And in the quiet of the coffee plantations,
They feel again, this sad love song echoing from the old coffee mills,
which in the lethargic night seems to sing:
A heartbreak, a deep sadness,
Burdening the sambo Manuel into bitterness,
Who tirelessly spends the night grinding away.

Esta leyenda etíope narra el casual hallazgo del café, “probado por unas cabras, descubierto por un pastor, tostado por un Abad, celebrado por unos monjes, que nunca pudieron imaginar que ese enérgico sabor se seguiría prolongando durante siglos”.
Por el año seiscientos vivió en Abisinía, Etiopía, un pastor llamado Kaldi. Cierto día que cuidaba su rebaño de cabras notó que los animales desarrollaban una conducta extraña. Nerviosamente iban y venían, subían y bajaban, en un estado de agitación que se prolongó todo el camino de regreso y persistió durante una noche, que se volvió interminable. Sólo a la mañana siguiente el rebaño pareció calmarse y fue así como siguió con mansedumbre al amodorrado pastor hasta las zonas de pastura.
Hasta que unas cerezas tentadoras detuvieron su paso, y luego de mordisquearlas, las cabras retomaron su conducta nerviosa del día anterior.
Kaldi observó las plantas que aparentemente habían causado el cambio en su rebaño y probó con cautela una hojita y un fruto.
Lo primero que percibió fue que no se trataba de un arbusto de cerezas, y que el sabor no era tan agradable como el que esperaba. Pero también sintió que el cansancio producido por la larga noche de insomnio se había desvanecido y era remplazado por una energía que lo impulsaba a la acción.
Kaldi tomó consigo unas ramas florecidas y encabezó la marcha hacia un monasterio que se encontraba a pocos kilómetros. A paso vivo lo seguía su rebaño. Al llegar a la casa religiosa, el pastor fue introducido a presencia del Abad, mientras sus animales quedaban al cuidado de unos desorientados monjes.
Informado del descubrimiento, el Abad llevó a Kaldi a la cocina, y prudentemente hirvió una rama con algunos frutos rojos. Pero cuando probó el gusto de ambos, le pareció tan desagradable que en un impulso arrojó el atado entero sobre el fuego. La cocina se vio invadida de un aroma delicioso que indujo al Abad a hacer una nueva prueba. Tomó el fruto tostado y preparó una infusión que, con su perfume cálido atrajo a un grupo de monjes a la cocina. Así nació el café, de Etiopía al mundo; probado por unas cabras, descubierto por un pastor, tostado por un Abad, celebrado por unos monjes, que nunca pudieron imaginar que ese enérgico sabor se seguiría prolongando durante siglos.

Kofetarica (La bebedora de café), de 1888. Óleo sobre lienzo de Ivana Kobilca (1861–1926), en el Museo Nacional de Ljubljana
Fruto de un arbusto llamado cafeto, su nombre procede de la ciudad etíope de Caffa, las tribus africanas lo conocían desde la Antigüedad utilizando los granos molidos para alimentar a los animales, dar fuerzas a sus guerreros, y soportar las largas ceremonias religiosas, por sus efectos dice la leyenda que Mahoma le dio el nombre de qahwa, que significa excitante, energético, vigorizador.

Ceremonia del café Etiopia
“Una bebida tan negra como la tinta, útil contra numerosos males, en particular los males de estómago. Sus consumidores lo toman por la mañana, con toda franqueza, en una copa de porcelana que pasa de uno a otro y de la que cada uno toma un vaso lleno. Está formada por agua y el fruto de un arbusto llamado bunnu.“
Léonard Rauwol
Jose Marti:
El café es un jugo rico, fuego suave, sin llama, sin ardor, que aviva y acelera toda la ágil sangre de mis venas.
El café tiene un misericordioso comercio con el alma, dispone los miembros a la batalla y a la carrera, limpia de humanidad el espíritu, aguza y adereza las potencias, ilumina las profundidades interiores y la envía en jugosos y precisos conceptos, a los labios.
Dispone del alma a la recepción de los misteriosos visitantes y a la audacia, grandeza y maravilla

Curiosidades del café
* Varios granos de café recién tostados en el cenicero del coche colaborar a mantener la atmósfera más limpia dentro del vehículo. Si se colocan en la nevera o en los armarios, absorben los malos olores.
* El café es rico en minerales y vitaminas por lo que se puede utilizar como fertilizante en aquellas plantas a las que les favorezcan los suelos ácidos.
* En algunas zonas de Africa los granos de café fermentados se utilizan para la elaboración de una bebida denominada “vino de café”.
* En Irlanda, para combatir el dolor de cabeza frecuente después de una borrachera, era tradición beber una taza de café negro sin azúcar y mezclado con el zumo de medio limón.
* El café molido, macerado en agua caliente durante varias horas y después mezclado con henna se puede utilizar como tinte para el cabello.
* Se dice que el café turco y el árabe no se cuelan, para poder utilizar los posos que quedan en el fondo de la taza como método adivinatorio.
* La costumbre de tomar un vaso de agua después de un café disminuye el efecto de la cafeína, así como tomarlo azucarado.
* Los países nórdicos consumen tres veces más café que los españoles y los italianos.

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